José López y Carlos Olguín se conocieron hace 6 años, ambos trabajan como carpinteros en un pequeño taller al norte de la Cuidad de México, los dos han sufrido cambios radicales en sus vidas, José fue niño de la calle, a la edad de 22 años empezó el oficio de carpintero y ahora fabrica cuadros de madera -en su mayoría religiosos- que vende a quinientos pesos cada uno, en un buen día -un sábado o domingo- José llega a vender hasta 4 o 5 cuadros, hay gente que ya lo conoce y hace pedidos especiales. En diversas ocasiones José a manifestado su alegría por el tipo de vida que ahora lleva, cambió los puentes vehiculares y coladeras por un buen techo donde dormir, ahora realiza sus tres comidas al día cuando anteriormente podía comer tres veces por semana, trabaja en el taller medio día y por las tardes gana dinero de las apuestas que realizan sus demás compañeros mientras lo observan jugar frontón, un cigarrillo de hierba por las noches cierra con broche de oro su rutina diaria.
Carlos, en cambio, aprendió el oficio de carpintero a los 37 años, es Lic. en Ciencias de la Comunicación, antes de ser carpintero trabajó en un taxi luego de que el periódico en el que se desempeñaba se declarara en banca rota por una crisis económica, nunca pudo encontrar un empleo similar pues en las entrevistas señalaban que requerían a alguien un poco más joven y de menos experiencia. El taxi lo compró con el dinero de su liquidación por 13 años de servicio, Carlos ha platicado a José una anécdota en la que cuenta cómo le robaron su taxi para cometer un asalto bancario, y como este tardo año y medio en ser liberado del corralón en el que se encontraba debido a las investigaciones que estaban llevando a cabo.
A diferencia de José, Carlos no disfruta su vida actual, su único hijo falleció seis meses después de que aprendiera su actual oficio como carpintero a causa de la artritis reumatoidea juvenil que padecía, Lidia -su ex-esposa- se casó hace año y medio con un Lic. en derecho que funge como defensor de oficio en el juzgado No. 13 del Reclusorio Norte.
José también a platicado a Carlos una anécdota, en ella cuenta cómo es que 7 años atrás apuñaló en 12 ocasiones a aquel señor de pelo cano para despojarlo de sus pertenencias y de cómo casualmente una patrulla de policías auxiliares se topó con él de frente con las manos llenas de sangre y con los objetos robados en mano, ha contado también cómo es que logró extender su escasa condena de 6 años por robo simple -esto debido a que nunca se encontró el picahielos que utilizó- a 37 por homicidio calificado utilizando un cepillo de dientes que afiló por tres meses con la ayuda del suelo y un encendedor para apuñalar a su vecino de celda.
Carlos ha sido víctima de las burlas de su amigo José al tacharlo de pendejo por no saber que Doña Lety era diabética, y que esta fallecería a causa de un shock al ver la pistola de balines que Carlos utilizó al intentar asaltar su farmacia y conseguir el Metotrexato para el tratamiento de su hijo.
En el reclusorio norte Carlos es apodado "El Lic" comparte celda y condena con el que ahora es su mejor amigo, José -"El artesano"-


5 Opiniones Profesionales:
buena historia, aunque no la entendi jajaja
O.o que fuerte
de cual te fumaste mi querido jerry?
tienes algún coraje por los artesanos? jajajajaja
saludos
Su.
O.o que fuerte
de cual te fumaste mi querido jerry?
tienes algún coraje por los artesanos? jajajajaja
saludos
Su.
O.o que fuerte
de cual te fumaste mi querido jerry?
tienes algún coraje por los artesanos? jajajajaja
saludos
Su.
NO me sorprende Cha! jajajajaja
.....
No Su, para nada, mas bien con los hijos de puta defensores de oficio, namás se andan cogiendo a las mujeres de los internos. jajajaja
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